El uso de métodos teóricos (análisis – síntesis, histórico – lógico, hipotético – deductivo) y métodos empíricos (observación, entrevista, técnica: La escultura de la familia, técnica: La carta de amor) permite caracterizar la comunicación familiar. Los resultados más relevantes apuntan a que la comunicación familiar se encuentra impactada desfavorablemente en todos los casos. Estas deficiencias influyen negativamente en la conducta de sus integrantes.Palabras clave: familia, comunicación, adolescencia, agresividad.
La psicología, estudia a la familia, con una visión más compleja y transdisciplinaria enfoca su atención en dos aspectos fundamentales que se integran en su actuar y análisis, pero se subdividen para una comprensión más detallada. Se le considera como un grupo social de alto valor en el que se satisfacen importantes necesidades afectivas y materiales que contribuyen a la formación de hábitos de conducta y valores, constituye además un espacio donde se estructuran todos los aspectos referentes al desarrollo de la personalidad de cada uno de sus miembros.
El desarrollo humano tiene un carácter sociocultural el que implica el aprendizaje de roles familiares y sociales. Para que este proceso educativo se propicie de manera efectiva, debe ocurrir a partir de las etapas tempranas de la vida. Desde estas edades se necesita conocer las exigencias, las normas, las pautas de actuación que priman en la familia. Las relaciones educativas deben implicar al adolescente, pues resultan decisivas para comprender sus conductas y a la vez le permite a los mismos, entender las acciones de sus padres en la configuración de sus formaciones motivacionales, como sus ideas y valores.
La interacción familia – adolescente forma parte protagónica y directa del contexto histórico – cultural que propulsa el desarrollo del púber. Esta etapa es particularmente compleja. En ella ocurren transformaciones biológicas y psicológicas significativas que unido a las nuevas exigencias sociales y familiares colocan al adolescente en una nueva posición de desarrollo. El reconocimiento de las potencialidades que ofrece este contexto educativo para el desarrollo humano se dirige a conceder otro valor a los procesos de comunicación y aprendizaje.Estos procesos se interrelacionan de forma dinámica y favorecen el surgimiento de nuevos códigos comunicativos, de independencia, de autoeducación y de autogestión de soluciones acertadas, que en interacción con los demás miembros de la familia condicionan el activismo de los sujetos implicados.
Los estilos comunicativos guardan estrecha relación con los métodos educativos que se utilizan, sintetizados en los patrones familiares significativos que modulan la personalidad. Esto se traduce al tipo de comunicación que condiciona el carácter de las relaciones interpersonales, al contribuir con la conformación del clima socio – psicológico y su expresión en el individuo. Ellos tienen una influencia cultural y se trasmite como una experiencia familiar concreta.
Como significado práctico se pretende describir las deficiencias que tienen lugar en el proceso comunicativo en familias de adolescentes con manifestaciones agresivas. Como resultado fundamental se logró una descripción de la comunicación de las cuatro familias estudiadas, lo que permitió concluir que existen deficiencias en la comunicación de las mismas, y que influyen a su vez en la conducta agresiva de los adolescentes.
Para el análisis de las relaciones intrafamiliares resulta imprescindible comprender a la persona en su contexto. Distintos estudios demuestran cómo determinados comportamientos y tendencias psicológicas se repiten generación tras generación. Según la visión sistémica, nuestra historia familiar afecta profundamente nuestra personalidad, nuestro comportamiento y nuestras relaciones. Regula de la misma manera, nuestros valores, actitudes y creencias sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre nuestra vida.
A partir de la actividad de cada uno de los miembros de la familia se generan una serie de expectativas con respecto a la conducta, la que dará lugar a la evaluación de su cumplimiento o a la satisfacción de necesidades. Se favorece entonces el desarrollo y formación de los sujetos, a medida de que sean capaces de establecer patrones y códigos comprensibles para sí mismo y para los demás.
El proceso comunicativo ocupa un lugar central en la funcionabilidad del sistema familiar, y es a su vez, el eje central de las soluciones y conflictos que se puedan establecer dentro de su seno. En este proceso tienen lugar mecanismos como el contagio y la reproducción de determinadas conductas, la persuasión para lograr el consentimiento del otro y la sugestión de las informaciones trasmitidas.
En la comunicación familiar figuran no sólo mensajes interpersonales directos, sino un sistema de señales muy valiosas para la persona que recibe la información. Este sistema de señales lo constituye la subjetividad de la significación que se le da al mensaje.
La comunicación familiar se define como: “Un espacio de interacción social que transcurre en el proceso de actuación de la familia, se intercambian, a veces de manera indiscernibles, mensajes que entrañan tanto contenidos cognitivos como afectivos. Su transmisión ocurre en diferentes niveles, la relación entre ambos se conecta con los estilos que adquiere. Los significados de la comunicación resultan esenciales en las vivencias de las personas, por ende constituye un poderoso resorte en la función de regulación y autorregulación de la personalidad”.
Los adolescentes, en el sistema de relación y comunicación con el adulto, desarrollan una mayor opinión crítica en la valoración de las figuras adultas. Para lograr atenuar este fenómeno o solucionarlo, una de las principales vías consiste en producir cambios en el estilo de comunicación con el adolescente. El conflicto adulto – adolescente está establecido por condicionantes internos y externos al propio sujeto, por lo que muestran en ocasiones conductas infantiles o rasgos de inmadurez.
La conducta de un sujeto es guiada por sus motivaciones, necesidades e intereses. Al entender esta, comprendemos la historia de la persona que la manifiesta, supuesta por una enorme complejidad y estimulaciones concretas. Es bastante frecuente encontrar adolescentes con manifestaciones agresivas en las escuelas y en las comunidades. Muchos estudiosos del tema coinciden en referir que la misma se presencia como síntoma de lo que ocurre en el medio familiar, pero para su entendimiento se debe partir de los fundamentos de la agresividad en esta etapa.
Se refiere entonces, al identificar a un adolescente que presente manifestaciones agresivas circunstanciales, a sujetos que muestran agresividad solamente antes determinadas situaciones como el regaño, el castigo, alguna situación estresante, para él o hacia alguna persona. Por lo general estas conductas se hacen sin malas intenciones y son sensibles ante el daño que cometen, pues tienden a responder afectuosamente cuando se les trata con respeto.
Dentro de la familia, el estilo de comunicación que caracteriza las relaciones entre padres e hijos y la intención con que se emiten los mensajes en este período es decisivo en la estimulación o contención de estos comportamientos socialmente considerados como inadecuados. Por lo que el principal objetivo de la presente investigación está encaminado a describir la influencia de la comunicación de las familias de cuatro adolescente que habitan en la Ciudad de Holguín, Cuba. La propuesta de análisis se adscribe fundamentalmente a la perspectiva cualitativa que proviene del paradigma interpretativo.
A continuación se describen las dimensiones de la comunicación familiar que se tuvieron en cuenta para la evaluación de las mismas:
La capacidad comunicativa: capacidad que se tiene de comprender y ser comprendidos. Las mismas pueden ser:
a) Funcional o adecuada: Debe potenciarse el diálogo, la empatía y la amplitud de temas a debatir.
b) Disfuncional o inadecuada: No se potencia el diálogo, no tiene lugar la empatía y los temas a debatir son restringidos.
2. Tipo de mensaje:
a) Directos y claros: Se dirigen directamente hacia la persona y los mensajes son congruentes, honestos y auténticos.
b) Directos y confusos: Se dirige directamente hacia la persona, los mensajes tienden a ser incongruentes y con falta de autenticidad.
c) Indirectos y confusos: No se dirige el mensaje directamente a la persona, los mensajes tienden a ser incongruentes y con falta de autenticidad.
d) Indirectos y claros: No se dirige el mensaje directamente a la persona, los mensajes son congruentes, honestos y auténticos.
3. Los estilos comunicativos:
a) Autoritario: Este estilo se caracteriza por imposiciones dogmáticas, inflexible, con tono y volumen inadecuado
b) Permisivo: El estilo que se utiliza no es con imposición, se inclina por ser pasiva, el tono y volumen varía de acuerdo con las características específicas de cada familia, pero por lo general es moderado.
c) Democrático: Los mensajes son directos y claros, con equilibrio de las funciones: afectiva, regulativa e informativa.
En correspondencia con el análisis de las dimensiones a tener en cuenta, se hace imprescindible señalar que en la valoración de la familia como un sistema, las mismas interactúan unas con otras. No obstante se hizo un análisis individual de cada una de ellas para hacer una caracterización más minuciosa, y luego, como proceso complejo y plurideterminado se unieron en su integración.
El tipo de estudio que se realizó fue descriptivo y se guió por una metodología no experimental, donde la intención fue describir la comunicación de cuatro familias en su contexto de actuación y valorar la influencia de esta en la conducta de los adolescentes que la integran.
Para realizar la presente investigación se utilizaron como métodos los siguientes:
Métodos teóricos:
• Análisis y síntesis: En la valoración crítica de la información revisada referentes a los temas de comunicación familiar, adolescencia y agresividad.
• Histórico – lógico: En el análisis de la historia y la dinámica de la familia.
• Hipotético – deductivo: En la realización de conclusiones lógicas que dan respuesta al problema planteado.
Métodos empíricos:
Observación: En la valoración del comportamiento extraverbal.
Entrevista: En el análisis de los aspectos relativos a la capacidad empática, estilos comunicativos y tipos de mensajes.
La escultura de la familia: En la identificación del lugar que ocupa cada miembro de la familia para el adolescente, teniendo en cuenta posibles alianzas, coaliciones y resistencias.
La carta de amor: En la confrontación de las percepciones que tienen los padres con los adolescentes acerca de la relación comunicativa.
Para la descripción de la comunicación en las familias se utilizó como metodología el estudio de casos múltiples, que permitió hacer una evaluación a profundidad de las dimensiones en estudio. A continuación se registran los análisis de los resultados obtenidos en la investigación.
FAMILIA 1
El adolescente es miembro de una familia tipo nuclear, en el hogar reside su madre, padre, hermana menor de tres años y ella (ambos padres son militares). Hace cerca de cinco meses que la adolescente vive en este núcleo, puesto que anteriormente vivía con sus abuelos paternos. Frecuentemente, la adolescente, muestra manifestaciones agresivas en el área escolar por medio de pleitos y discusiones con sus compañeros de aula.
La expresión facial de los familiares fue, predominantemente, de contención emocional. La expresión oral de cada uno indicó coherencia en los contenidos de los mensajes, al manifestar amplitud del vocabulario. Tales conductas cuestionan la socialización de valores, y las normas que han debido potenciarse en la familia.
Se presume que en las relaciones intrafamiliares existen distancias afectivas. Dentro de los vínculos más significativos de la adolescente no se refieren los restantes miembros de la familia; solo a la abuela que no vive con ella.
En las técnicas aplicadas se constató que la comunicación familiar está impactada, no se potencia el diálogo entre los miembros de la misma. Hay ausencia de la empatía, para afrontar los conflictos, las partes se atrincheran en sus intereses. A través de la entrevista se identificó que los temas de comunicación se limitan a reclamaciones, obligaciones y responsabilidades, no se abren espacios para el abordaje de otras necesidades e intereses.
El carácter de los mensajes tiende a ser indirectos y confusos, pues no hay claridad en la información que se emite, en los contenidos prevalece la agresión y los maltratos, evidenciado en la entrevista y la observación.
Durante la exposición realizada en la técnica de la escultura familiar se identificaron evidencias de un estilo comunicativo autoritario, pues se caracteriza por imposiciones inflexibles por parte de los padres, no hay espacio para el intercambio de valoraciones, ni concesiones para los intereses del adolescente, si no coincide con las intenciones de los padres.
Se identificó en la carta de amor un estilo comunicativo predominantemente impositivo y autoritario. Esto estimula en el adolescente la satisfacción de sus legítimas necesidades de independencia y autonomía, de una forma desordenada en otros espacios como la escuela, sin desestimar las inadecuaciones en el hogar.
Las disfunciones en la comunicación familiar no favorecen la satisfacción de necesidades psicológicas de ese período del desarrollo, tampoco contribuyen a la formación y educación de la personalidad que entrañan mecanismos de regulación adecuados. Por el contrario el adolescente reproduce las relaciones características de su grupo familiar, a lo que se añade las distorsiones en la configuración del desarrollo de su personalidad en una etapa psicológica sensiblemente compleja por los cambios que se operan en ella, que la hacen proclive a conductas desviadas.
Familia 2
En la expresión facial de los familiares se apreció un estado de ánimo alegre. El adolescente es miembro de una familia tipo extendida, en el hogar reside su madre, abuelos maternos, una tía y una prima. Es importante destacar que el adolescente junto con su madre ha tenido que cambiar de vivienda, ya que la madre tiene una pareja de la cuál se separa y restablece el vínculo con reiterada frecuencia. El adolescente frecuentemente tiene manifestaciones agresivas en el área escolar y social por medio de pleitos y discusiones.
De las técnicas aplicadas se infiere que la comunicación familiar está impactada desfavorablemente. No se potencia el diálogo entre los miembros de la misma, rasgos funcionales como la empatía y la capacidad de escucha no se identifican. Asimismo existe reducción de temas a debatir, como se evidencia en la entrevista.
La observación permitió identificar que los mensajes tienden a ser indirectos y confusos, pues no hay claridad en la información que se emite, no se tratan directamente los temas de interés. En ocasiones hay ambigüedad en el estilo comunicativo, predomina el permisivo, muchas veces se caracteriza por dejar hacer lo que el adolescente quiera. A pesar de que en algunos momentos existe una exposición de puntos de vistas, sentimientos e ideas, no se propicia la retroalimentación, ni se invita al diálogo, lo que se evidencia en la carta de amor.
La ausencia de la capacidad de diálogo y la permisión predominante de la madre hacia el adolescente, no ha propiciado una socialización en valores que favorezca una adecuada regulación. Se manifiestan conductas de indisciplina, con su máxima expresión en la conducta agresiva.
Familia 3
De modo general, la expresión facial de los familiares denotó alegría. Desde el primer contacto, el comportamiento de la adolescente sugirió inadecuada autovaloración por defecto, pues la misma tiene complejo por sobrepeso y se pasa el día mirándose en el espejo y cambiándose de ropa.
La adolescente es miembro de una familia tipo extendida, en el hogar reside su madre, abuela materna y un hermano menor. La adolescente ha tenido varios ingresos hospitalarios, con intervención quirúrgica a causa de cirugías estéticas en los senos.
Los padres de la adolescente se divorciaron hace aproximadamente cuatro años, él se fue a vivir a otro municipio, por lo que se dificulta el encuentro entre el padre y la adolescente; no obstante las relaciones marchan bien, como se reflejó: “yo casi nunca veo a mi papá, pero cuando lo necesito ahí está”. La madre, por su parte hace cerca de un año que comenzó una nueva relación fuera de su casa, puesto que la abuela dijo: “a esta casa no entra otro hombre”.
La adolescente frecuentemente muestra manifestaciones agresivas en el área familiar por medio de pleitos y discusiones. Esto es resultado de deficiencia de asimilación de los contenidos de la socialización como los valores, las costumbres y las normas de conducta, además que se convierte en una tendencia familiar para la resolución de conflictos. En las técnicas aplicadas se apreció que la comunicación familiar es disfuncional producto a que no se potencia el diálogo entre los miembros de la misma, no se aprecia capacidad empática.
Existe distorsión entre el nivel manifiesto y latente de la comunicación expresada por la madre en relación con la adolescente, referidas por la observación y la entrevista. Aunque hay una intención declarada de proximidad afectiva, utiliza mensajes agresivos. Como se identificó en la técnica de la escultura familiar, en sentido general el ambiente familiar está cargado de tensiones. Las interacciones se caracterizan por la presencia de gritos, maltratos y violencia verbal y física.
En la carta de amor se identificó que en el hogar predomina un estilo comunicativo autoritario, que se caracteriza por imposiciones inflexibles por parte de las figuras adultas, no hay retroalimentación, ni exposición de puntos de vistas, ideas o sentimientos. La distorsión en el estilo comunicativo no posibilita que esta actividad alcance su poder regulador en el comportamiento de la adolescente.
Familia 4
Se apreció contención emocional en los familiares, particularmente en la madre, que durante el desarrollo de la entrevista, parecía verse afectada al tratar el tema de las relaciones intrafamiliares, al redactar la carta, lloró. Impresiona una madre con rasgos marcadamente sensibles, cualquier evento la hace llorar fácilmente. La expresión oral de la adolescente indicó locuacidad aunque en ocasiones muestra falta de argumentos.
El adolescente es miembro de una familia tipo extendida, en el hogar reside su madre, abuela y abuelo materno, un tío, una hermana menor y ella. La adolescente frecuentemente tiene manifestaciones agresivas en el área familiar y escolar por medio de pleitos y discusiones con sus compañeros de aula y familiares, y justificó su actitud al decir: “lo que pasa es que nadie me entiende y por eso todo el mundo me hecha la culpa”. Esto es resultado de deficiencia de asimilación de los contenidos de la socialización como los valores, las costumbres y las normas de conducta.
En las técnicas aplicadas se percibió que la comunicación familiar es disfuncional. No se potencia la retroalimentación, hay limitaciones en la capacidad empática. Los mensajes se emiten, fundamentalmente, en una sola dirección, el tratamiento a las necesidades e intereses de la adolescente se encuentran aplazados. Durante la entrevista se evidenció que la amplitud de temas a debatir, basadas principalmente en temas referentes a las obligaciones de estudio, responsabilidades, temas sexuales y otros, pero son abordados desde el control y la imposición.
El estilo comunicativo que se evidenció en la escultura y en la carta es el autoritario, como se ha dicho, se caracteriza por imposiciones inflexibles por parte de la madre, por lo que no hay retroalimentación. Aunque hay espacios para la exposición de puntos de vistas, ideas o sentimientos, estos no son respetados en toda su medida. Las interacciones se caracterizan por la presencia de gritos, discusiones y ofensas verbales.
Los indicadores disfuncionales de la comunicación familiar, no favorecen la adecuada socialización de normas y valores que propiciarían mecanismos de control efectivos dentro de la familia y otros espacios. En su lugar la adolescente se manifiesta predominantemente a través de conductas agresivas.
Valoración integral de la información
Constituye una tendencia en las familias de estudio que todas las cartas de los adolescentes se las dedicaran a sus madres, lo que expresa_ entre otros significados_ que la figura materna es central en el sistema de relaciones familiares de los adolescentes investigados, y lo que se relaciona a una cultura en la cual la mujer ocupa un lugar omnipotente dentro del hogar. Llama la atención que a pesar que en esta etapa el grupo de coetáneos tiene un elevado valor para los adolescentes, algunos expresaron un apego significativo con la madre, equivalente a un vínculo de dependencia.
La comunicación familiar se encuentra impactada desfavorablemente en todos los casos. La capacidad de diálogo, como espacio de intercambio de mensajes y no como lugar de imposiciones desde una de las partes, se encuentra deteriorada en toda la muestra. Por tanto hay un deficiente proceso de socialización de valores, la imposición predominante no favorece la asimilación consciente de los principios que se tratan de trasmitir, incluido el hecho que en ocasiones no toman en cuenta las nuevas necesidades de desarrollo de los adolescentes. La comunicación tiene un carácter unidireccional, donde solamente es válida la información proveniente de los padres.
Los mensajes de los padres_ que en la mayoría son madres_ no articulan adecuadamente la relación entre el nivel manifiesto y relacional de los mensajes. Por consiguiente, en ocasiones resultan confusos y generan inseguridad en los adolescentes.
El contenido de los mensajes es predominantemente vivencial, la información es dada con imposición, en la mayoría de las familias hay estrechez en los temas a conversar; en su lugar los intercambios se basan en reclamos, agresiones, incluido la física.
En la familia que se encontró un estilo comunicativo predominantemente permisivo, se evidenció una limitación de la función afectiva. En esta también se combinan aspectos del estilo autoritario.
Las familias objetos de estudio se caracterizan por no establecer un adecuado balance de las funciones comunicativas y por tener modelos o estilos comunicativos inadecuados (permisivos y autoritarios) que no potencian el desarrollo de sus integrantes. No se desarrollan mecanismos para lograr una capacidad comunicativa adecuada, los mensajes carecen de claridad y dirección adecuada. Los indicadores disfuncionales descritos no favorecen la formación de la identidad de los adolescentes, y por tanto, no modifican positivamente la conducta de los mismos.
A partir de la actividad de cada uno de los miembros de la familia se generan una serie de expectativas con respecto a la conducta, la que dará lugar a la evaluación de su cumplimiento o a la satisfacción de necesidades. Se favorece entonces el desarrollo y formación de los sujetos, a medida de que sean capaces de establecer patrones y códigos comprensibles para sí mismo y para los demás.
El proceso comunicativo ocupa un lugar central en la funcionabilidad del sistema familiar, y es a su vez, el eje central de las soluciones y conflictos que se puedan establecer dentro de su seno. En este proceso tienen lugar mecanismos como el contagio y la reproducción de determinadas conductas, la persuasión para lograr el consentimiento del otro y la sugestión de las informaciones trasmitidas.En la comunicación familiar figuran no sólo mensajes interpersonales directos, sino un sistema de señales muy valiosas para la persona que recibe la información. Este sistema de señales lo constituye la subjetividad de la significación que se le da al mensaje.
La comunicación familiar se define como: “Un espacio de interacción social que transcurre en el proceso de actuación de la familia, se intercambian, a veces de manera indiscernibles, mensajes que entrañan tanto contenidos cognitivos como afectivos. Su transmisión ocurre en diferentes niveles, la relación entre ambos se conecta con los estilos que adquiere. Los significados de la comunicación resultan esenciales en las vivencias de las personas, por ende constituye un poderoso resorte en la función de regulación y autorregulación de la personalidad”.
Los adolescentes, en el sistema de relación y comunicación con el adulto, desarrollan una mayor opinión crítica en la valoración de las figuras adultas. Para lograr atenuar este fenómeno o solucionarlo, una de las principales vías consiste en producir cambios en el estilo de comunicación con el adolescente. El conflicto adulto – adolescente está establecido por condicionantes internos y externos al propio sujeto, por lo que muestran en ocasiones conductas infantiles o rasgos de inmadurez.
La conducta de un sujeto es guiada por sus motivaciones, necesidades e intereses. Al entender esta, comprendemos la historia de la persona que la manifiesta, supuesta por una enorme complejidad y estimulaciones concretas. Es bastante frecuente encontrar adolescentes con manifestaciones agresivas en las escuelas y en las comunidades. Muchos estudiosos del tema coinciden en referir que la misma se presencia como síntoma de lo que ocurre en el medio familiar, pero para su entendimiento se debe partir de los fundamentos de la agresividad en esta etapa.
Se refiere entonces, al identificar a un adolescente que presente manifestaciones agresivas circunstanciales, a sujetos que muestran agresividad solamente antes determinadas situaciones como el regaño, el castigo, alguna situación estresante, para él o hacia alguna persona. Por lo general estas conductas se hacen sin malas intenciones y son sensibles ante el daño que cometen, pues tienden a responder afectuosamente cuando se les trata con respeto.
Dentro de la familia, el estilo de comunicación que caracteriza las relaciones entre padres e hijos y la intención con que se emiten los mensajes en este período es decisivo en la estimulación o contención de estos comportamientos socialmente considerados como inadecuados. Por lo que el principal objetivo de la presente investigación está encaminado a describir la influencia de la comunicación de las familias de cuatro adolescente que habitan en la Ciudad de Holguín, Cuba. La propuesta de análisis se adscribe fundamentalmente a la perspectiva cualitativa que proviene del paradigma interpretativo.
A continuación se describen las dimensiones de la comunicación familiar que se tuvieron en cuenta para la evaluación de las mismas:
La capacidad comunicativa: capacidad que se tiene de comprender y ser comprendidos. Las mismas pueden ser:
a) Funcional o adecuada: Debe potenciarse el diálogo, la empatía y la amplitud de temas a debatir.
b) Disfuncional o inadecuada: No se potencia el diálogo, no tiene lugar la empatía y los temas a debatir son restringidos.
2. Tipo de mensaje:
a) Directos y claros: Se dirigen directamente hacia la persona y los mensajes son congruentes, honestos y auténticos.
b) Directos y confusos: Se dirige directamente hacia la persona, los mensajes tienden a ser incongruentes y con falta de autenticidad.
c) Indirectos y confusos: No se dirige el mensaje directamente a la persona, los mensajes tienden a ser incongruentes y con falta de autenticidad.
d) Indirectos y claros: No se dirige el mensaje directamente a la persona, los mensajes son congruentes, honestos y auténticos.
3. Los estilos comunicativos:
a) Autoritario: Este estilo se caracteriza por imposiciones dogmáticas, inflexible, con tono y volumen inadecuadob) Permisivo: El estilo que se utiliza no es con imposición, se inclina por ser pasiva, el tono y volumen varía de acuerdo con las características específicas de cada familia, pero por lo general es moderado.
c) Democrático: Los mensajes son directos y claros, con equilibrio de las funciones: afectiva, regulativa e informativa.
En correspondencia con el análisis de las dimensiones a tener en cuenta, se hace imprescindible señalar que en la valoración de la familia como un sistema, las mismas interactúan unas con otras. No obstante se hizo un análisis individual de cada una de ellas para hacer una caracterización más minuciosa, y luego, como proceso complejo y plurideterminado se unieron en su integración.
El tipo de estudio que se realizó fue descriptivo y se guió por una metodología no experimental, donde la intención fue describir la comunicación de cuatro familias en su contexto de actuación y valorar la influencia de esta en la conducta de los adolescentes que la integran.
Para realizar la presente investigación se utilizaron como métodos los siguientes:
Métodos teóricos:
• Análisis y síntesis: En la valoración crítica de la información revisada referentes a los temas de comunicación familiar, adolescencia y agresividad.
• Histórico – lógico: En el análisis de la historia y la dinámica de la familia.
• Hipotético – deductivo: En la realización de conclusiones lógicas que dan respuesta al problema planteado.
Métodos empíricos:
Observación: En la valoración del comportamiento extraverbal.
Entrevista: En el análisis de los aspectos relativos a la capacidad empática, estilos comunicativos y tipos de mensajes.
La escultura de la familia: En la identificación del lugar que ocupa cada miembro de la familia para el adolescente, teniendo en cuenta posibles alianzas, coaliciones y resistencias.
La carta de amor: En la confrontación de las percepciones que tienen los padres con los adolescentes acerca de la relación comunicativa.
Para la descripción de la comunicación en las familias se utilizó como metodología el estudio de casos múltiples, que permitió hacer una evaluación a profundidad de las dimensiones en estudio. A continuación se registran los análisis de los resultados obtenidos en la investigación.
FAMILIA 1
El adolescente es miembro de una familia tipo nuclear, en el hogar reside su madre, padre, hermana menor de tres años y ella (ambos padres son militares). Hace cerca de cinco meses que la adolescente vive en este núcleo, puesto que anteriormente vivía con sus abuelos paternos. Frecuentemente, la adolescente, muestra manifestaciones agresivas en el área escolar por medio de pleitos y discusiones con sus compañeros de aula.
La expresión facial de los familiares fue, predominantemente, de contención emocional. La expresión oral de cada uno indicó coherencia en los contenidos de los mensajes, al manifestar amplitud del vocabulario. Tales conductas cuestionan la socialización de valores, y las normas que han debido potenciarse en la familia.
Se presume que en las relaciones intrafamiliares existen distancias afectivas. Dentro de los vínculos más significativos de la adolescente no se refieren los restantes miembros de la familia; solo a la abuela que no vive con ella.
En las técnicas aplicadas se constató que la comunicación familiar está impactada, no se potencia el diálogo entre los miembros de la misma. Hay ausencia de la empatía, para afrontar los conflictos, las partes se atrincheran en sus intereses. A través de la entrevista se identificó que los temas de comunicación se limitan a reclamaciones, obligaciones y responsabilidades, no se abren espacios para el abordaje de otras necesidades e intereses.
El carácter de los mensajes tiende a ser indirectos y confusos, pues no hay claridad en la información que se emite, en los contenidos prevalece la agresión y los maltratos, evidenciado en la entrevista y la observación.
Durante la exposición realizada en la técnica de la escultura familiar se identificaron evidencias de un estilo comunicativo autoritario, pues se caracteriza por imposiciones inflexibles por parte de los padres, no hay espacio para el intercambio de valoraciones, ni concesiones para los intereses del adolescente, si no coincide con las intenciones de los padres.
Se identificó en la carta de amor un estilo comunicativo predominantemente impositivo y autoritario. Esto estimula en el adolescente la satisfacción de sus legítimas necesidades de independencia y autonomía, de una forma desordenada en otros espacios como la escuela, sin desestimar las inadecuaciones en el hogar.
Las disfunciones en la comunicación familiar no favorecen la satisfacción de necesidades psicológicas de ese período del desarrollo, tampoco contribuyen a la formación y educación de la personalidad que entrañan mecanismos de regulación adecuados. Por el contrario el adolescente reproduce las relaciones características de su grupo familiar, a lo que se añade las distorsiones en la configuración del desarrollo de su personalidad en una etapa psicológica sensiblemente compleja por los cambios que se operan en ella, que la hacen proclive a conductas desviadas.
Familia 2
En la expresión facial de los familiares se apreció un estado de ánimo alegre. El adolescente es miembro de una familia tipo extendida, en el hogar reside su madre, abuelos maternos, una tía y una prima. Es importante destacar que el adolescente junto con su madre ha tenido que cambiar de vivienda, ya que la madre tiene una pareja de la cuál se separa y restablece el vínculo con reiterada frecuencia. El adolescente frecuentemente tiene manifestaciones agresivas en el área escolar y social por medio de pleitos y discusiones.
De las técnicas aplicadas se infiere que la comunicación familiar está impactada desfavorablemente. No se potencia el diálogo entre los miembros de la misma, rasgos funcionales como la empatía y la capacidad de escucha no se identifican. Asimismo existe reducción de temas a debatir, como se evidencia en la entrevista.
La observación permitió identificar que los mensajes tienden a ser indirectos y confusos, pues no hay claridad en la información que se emite, no se tratan directamente los temas de interés. En ocasiones hay ambigüedad en el estilo comunicativo, predomina el permisivo, muchas veces se caracteriza por dejar hacer lo que el adolescente quiera. A pesar de que en algunos momentos existe una exposición de puntos de vistas, sentimientos e ideas, no se propicia la retroalimentación, ni se invita al diálogo, lo que se evidencia en la carta de amor.
La ausencia de la capacidad de diálogo y la permisión predominante de la madre hacia el adolescente, no ha propiciado una socialización en valores que favorezca una adecuada regulación. Se manifiestan conductas de indisciplina, con su máxima expresión en la conducta agresiva.
Familia 3
De modo general, la expresión facial de los familiares denotó alegría. Desde el primer contacto, el comportamiento de la adolescente sugirió inadecuada autovaloración por defecto, pues la misma tiene complejo por sobrepeso y se pasa el día mirándose en el espejo y cambiándose de ropa.
La adolescente es miembro de una familia tipo extendida, en el hogar reside su madre, abuela materna y un hermano menor. La adolescente ha tenido varios ingresos hospitalarios, con intervención quirúrgica a causa de cirugías estéticas en los senos.
Los padres de la adolescente se divorciaron hace aproximadamente cuatro años, él se fue a vivir a otro municipio, por lo que se dificulta el encuentro entre el padre y la adolescente; no obstante las relaciones marchan bien, como se reflejó: “yo casi nunca veo a mi papá, pero cuando lo necesito ahí está”. La madre, por su parte hace cerca de un año que comenzó una nueva relación fuera de su casa, puesto que la abuela dijo: “a esta casa no entra otro hombre”.
La adolescente frecuentemente muestra manifestaciones agresivas en el área familiar por medio de pleitos y discusiones. Esto es resultado de deficiencia de asimilación de los contenidos de la socialización como los valores, las costumbres y las normas de conducta, además que se convierte en una tendencia familiar para la resolución de conflictos. En las técnicas aplicadas se apreció que la comunicación familiar es disfuncional producto a que no se potencia el diálogo entre los miembros de la misma, no se aprecia capacidad empática.
Existe distorsión entre el nivel manifiesto y latente de la comunicación expresada por la madre en relación con la adolescente, referidas por la observación y la entrevista. Aunque hay una intención declarada de proximidad afectiva, utiliza mensajes agresivos. Como se identificó en la técnica de la escultura familiar, en sentido general el ambiente familiar está cargado de tensiones. Las interacciones se caracterizan por la presencia de gritos, maltratos y violencia verbal y física.
En la carta de amor se identificó que en el hogar predomina un estilo comunicativo autoritario, que se caracteriza por imposiciones inflexibles por parte de las figuras adultas, no hay retroalimentación, ni exposición de puntos de vistas, ideas o sentimientos. La distorsión en el estilo comunicativo no posibilita que esta actividad alcance su poder regulador en el comportamiento de la adolescente.
Familia 4
Se apreció contención emocional en los familiares, particularmente en la madre, que durante el desarrollo de la entrevista, parecía verse afectada al tratar el tema de las relaciones intrafamiliares, al redactar la carta, lloró. Impresiona una madre con rasgos marcadamente sensibles, cualquier evento la hace llorar fácilmente. La expresión oral de la adolescente indicó locuacidad aunque en ocasiones muestra falta de argumentos.
El adolescente es miembro de una familia tipo extendida, en el hogar reside su madre, abuela y abuelo materno, un tío, una hermana menor y ella. La adolescente frecuentemente tiene manifestaciones agresivas en el área familiar y escolar por medio de pleitos y discusiones con sus compañeros de aula y familiares, y justificó su actitud al decir: “lo que pasa es que nadie me entiende y por eso todo el mundo me hecha la culpa”. Esto es resultado de deficiencia de asimilación de los contenidos de la socialización como los valores, las costumbres y las normas de conducta.En las técnicas aplicadas se percibió que la comunicación familiar es disfuncional. No se potencia la retroalimentación, hay limitaciones en la capacidad empática. Los mensajes se emiten, fundamentalmente, en una sola dirección, el tratamiento a las necesidades e intereses de la adolescente se encuentran aplazados. Durante la entrevista se evidenció que la amplitud de temas a debatir, basadas principalmente en temas referentes a las obligaciones de estudio, responsabilidades, temas sexuales y otros, pero son abordados desde el control y la imposición.
El estilo comunicativo que se evidenció en la escultura y en la carta es el autoritario, como se ha dicho, se caracteriza por imposiciones inflexibles por parte de la madre, por lo que no hay retroalimentación. Aunque hay espacios para la exposición de puntos de vistas, ideas o sentimientos, estos no son respetados en toda su medida. Las interacciones se caracterizan por la presencia de gritos, discusiones y ofensas verbales.
Los indicadores disfuncionales de la comunicación familiar, no favorecen la adecuada socialización de normas y valores que propiciarían mecanismos de control efectivos dentro de la familia y otros espacios. En su lugar la adolescente se manifiesta predominantemente a través de conductas agresivas.
Valoración integral de la información
Constituye una tendencia en las familias de estudio que todas las cartas de los adolescentes se las dedicaran a sus madres, lo que expresa_ entre otros significados_ que la figura materna es central en el sistema de relaciones familiares de los adolescentes investigados, y lo que se relaciona a una cultura en la cual la mujer ocupa un lugar omnipotente dentro del hogar. Llama la atención que a pesar que en esta etapa el grupo de coetáneos tiene un elevado valor para los adolescentes, algunos expresaron un apego significativo con la madre, equivalente a un vínculo de dependencia.
La comunicación familiar se encuentra impactada desfavorablemente en todos los casos. La capacidad de diálogo, como espacio de intercambio de mensajes y no como lugar de imposiciones desde una de las partes, se encuentra deteriorada en toda la muestra. Por tanto hay un deficiente proceso de socialización de valores, la imposición predominante no favorece la asimilación consciente de los principios que se tratan de trasmitir, incluido el hecho que en ocasiones no toman en cuenta las nuevas necesidades de desarrollo de los adolescentes. La comunicación tiene un carácter unidireccional, donde solamente es válida la información proveniente de los padres.
Los mensajes de los padres_ que en la mayoría son madres_ no articulan adecuadamente la relación entre el nivel manifiesto y relacional de los mensajes. Por consiguiente, en ocasiones resultan confusos y generan inseguridad en los adolescentes.
El contenido de los mensajes es predominantemente vivencial, la información es dada con imposición, en la mayoría de las familias hay estrechez en los temas a conversar; en su lugar los intercambios se basan en reclamos, agresiones, incluido la física.
En la familia que se encontró un estilo comunicativo predominantemente permisivo, se evidenció una limitación de la función afectiva. En esta también se combinan aspectos del estilo autoritario.
Las familias objetos de estudio se caracterizan por no establecer un adecuado balance de las funciones comunicativas y por tener modelos o estilos comunicativos inadecuados (permisivos y autoritarios) que no potencian el desarrollo de sus integrantes. No se desarrollan mecanismos para lograr una capacidad comunicativa adecuada, los mensajes carecen de claridad y dirección adecuada. Los indicadores disfuncionales descritos no favorecen la formación de la identidad de los adolescentes, y por tanto, no modifican positivamente la conducta de los mismos.
La investigación realizada propició un acercamiento a las deficiencias de la comunicación familiar de adolescentes con manifestaciones agresivas. La indagación científica indica insuficiencias en el tratamiento bibliográfico respecto al tema.
El desarrollo de la presente investigación permitió arribar a las siguientes conclusiones:
1. Las relaciones comunicativas que desarrollan las familias con los adolescentes no toman en cuenta las nuevas condiciones de desarrollo que establece esta nueva etapa. La comunicación se caracteriza por el estilo impositivo, predominan los mensajes confusos, que determinan inadecuado balance de las funciones.
2. Las inadecuaciones en los estilos de comunicación entre padres y adolescentes están acompañadas de redes de apoyo familiar contraídas y deterioradas.
3. Las características comunicativas predominantes en las familias estudiadas, reflejan deudas emocionales no resueltas, mediadas por experiencias hostiles que vulneran las capacidades comunicativas: empatía y la amplitud de temas a conversar, por consiguiente se limita el desarrollo de sus integrantes.
El desarrollo de la presente investigación permitió arribar a las siguientes conclusiones:
1. Las relaciones comunicativas que desarrollan las familias con los adolescentes no toman en cuenta las nuevas condiciones de desarrollo que establece esta nueva etapa. La comunicación se caracteriza por el estilo impositivo, predominan los mensajes confusos, que determinan inadecuado balance de las funciones.
2. Las inadecuaciones en los estilos de comunicación entre padres y adolescentes están acompañadas de redes de apoyo familiar contraídas y deterioradas.
3. Las características comunicativas predominantes en las familias estudiadas, reflejan deudas emocionales no resueltas, mediadas por experiencias hostiles que vulneran las capacidades comunicativas: empatía y la amplitud de temas a conversar, por consiguiente se limita el desarrollo de sus integrantes.






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